No hice un mar de lágrimas porque no he terminado

 No hice un mar de lágrimas porque no he terminado



El tenista español Rafa Nadal explicó una «noche inolvidable» en la que se despidió del Mutua Madrid Open, torneo donde durante más de 20 años cultivó su leyenda con cinco títulos y vio crecer el cariño de su público, sin querer hacer «un mar de lágrimas» ni liberar «adrenalina» porque su carrera «sigue».

«Ha sido una noche emocionante, como dije, ellos nunca me han fallado, la gente de Madrid, España. Lo que me ha hecho sentir es algo que se va a quedar en mí para siempre. Lo he disfrutado. Me llevo un recuerdo inolvidable. Hace tres semanas no sabía si volvería a jugar y me he podido despedir en la pista, con un nivel bastante decente, significa mucho», dijo en rueda de prensa.

El rey de la tierra cerró «el círculo» en la capital después de caer en octavos de final contra el checo Jiri Lehecka pasadas las doce de la noche. «Para mí, esta ciudad, España, ha significado siempre un apoyo, una energía, que me han ayudado de una manera decisiva. No sé si va a ser la última vez que juegue en España. Es muy probable que así sea. Si ha sido la última vez que he jugado en mi país, ha sido un gran recuerdo y una gran noche», añadió, dejando una pequeña puerta abierta a la Copa Davis.

Me he esforzado al máximo para alargar mi carrera hasta que se ha podido, por satisfacción personal, sentido del deber y porque me sigue gustando y emocionando jugar a este deporte».

Nadal, que hace un año adelantó su intención de terminar su carrera en 2024, celebró irse de la Caja Mágica con «menos dudas», en medio de un regreso complicado a las pistas, donde realmente quiere despedirse. «Sí que me he emocionado, por dentro, he aguantado. No quería hacer un mar de lágrimas, ha faltado poco, porque no he terminado. He terminado de jugar en Madrid, pero aún no he terminado mi camino con la raqueta en la mano», dijo.

«Con lo cual, ha sido una noche emocionante a más no poder, pero quizá no es el momento de dejar ir todo lo que llevo dentro. Me queda un camino por recorrer y no quiero soltar toda esa adrenalina aún. Me voy de esta semana con energía importante, he dado un paso adelante, no tengo duda. Tendremos que ver si soy capaz de consolidar estos avances. Me voy de aquí con menos dudas, ha sido una semana increíblemente positiva», añadió.

«Mi cuerpo ha resistido varias horas de competir a primer nivel. Es todo una rueda, si no tengo la confianza en mi cuerpo, el tenis es imposible que vaya a funcionar. Si mi cuerpo va aguantando no sé qué pasará, es difícil imaginar grandes cosas. Hago lo que puedo. Para París os lo diré después de Roma, que espero jugar con ilusión de seguir evolucionando», añadió sobre la cercanía de Roland Garros.

Por otro lado, Nadal aprovechó su recuerdo de la final de 2005 en Madrid, donde remontó de manera épica pero también se rompió el escafoides, para aceptar también las lesiones de su carrera. «Al día siguiente no podía ni andar, fue mi primera gran lesión. El círculo está cerrado aquí, no me imaginaba jamás a los casi 38 años estar jugando aquí una vez más. Todos visualizamos una carrera corta y muy complicada y sin embargo ha sido complicado pero mucho menos, aún con todos esos problemas físicos», afirmó.

«Me he esforzado al máximo para alargar mi carrera hasta que se ha podido, por satisfacción personal, sentido del deber y porque me sigue gustando y emocionando jugar a este deporte. Las lesiones me han dado la capacidad de valorar todas las cosas buenas que me han pasado», añadió un Nadal que viene de un 2023 en blanco y que en el Masters 1000 madrileño disputaba su tercer torneo del curso.

Además, el balear valoró la emoción que siente la gente al despedirle de Madrid. «Cuando la gente se emociona no sólo se emociona por el tema deportivo. Será también porque habré hecho las cosas bien no sólo con la raqueta en la mano, espero haber tenido un comportamiento adecuado casi siempre», afirmó.

«He intentado ser siempre respetuoso, amable, atender a la gente de la mejor manera. He intentado también tener un comportamiento adecuado en la pista. Que llore la gente es una satisfacción personal a nivel de lo que considero que tiene valor en la vida, los seres humanos, haber sido al menos no un mal ejemplo para las nuevas generaciones», terminó.



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