los cinco quesos que debes probar si viajas a Francia
Francia no se entiende sin el queso. Forma parte de su identidad, de su mesa y de su forma de vivir la gastronomía. No es un acompañamiento ni un extra. Es casi una religión.
Y sin embargo, enfrentarse a una carta de quesos en Francia puede ser una experiencia abrumadora. Hay cientos de variedades, estilos y matices, cada uno con su historia detrás.
Por eso, si vas a viajar, hay una forma sencilla de empezar.
Con cinco quesos que resumen muy bien lo que significa comer en Francia.
Reblochon, el queso nacido de la picaresca
El queso Reblochon Francia es uno de los grandes iconos alpinos, originario de la Alta Saboya. Su nombre, que significa algo parecido a “ordeñar dos veces”, ya da pistas sobre su historia.
En el pasado, los pastores debían pagar impuestos en función de la cantidad de leche producida. Para esquivarlos, realizaban un primer ordeño para declarar y un segundo, más rico y cremoso, con el que elaboraban este queso.
El resultado es un queso suave, mantecoso y con una corteza ligeramente anaranjada, que además es el alma de uno de los platos más contundentes de la cocina francesa: la tartiflette.
Morbier, la línea negra que cuenta una historia
El queso Morbier origen se reconoce al instante por la fina línea oscura que lo atraviesa. Esa capa de ceniza no es un adorno, sino un recuerdo de cómo se elaboraba antiguamente.
Los pastores no siempre tenían suficiente leche en un solo ordeño para completar el molde, así que protegían la primera capa con carbón vegetal hasta poder añadir el resto horas después.
Hoy esa marca se mantiene como homenaje a esa tradición. Su sabor es suave, ligeramente afrutado y con notas lácteas que lo convierten en una puerta de entrada perfecta al mundo de los quesos franceses.
Coeur de Neufchâtel, el queso con forma de historia
Pocos quesos son tan reconocibles como el queso Neufchâtel Francia, especialmente en su versión con forma de corazón.
Procedente de Normandía, comparte estilo con otros quesos de corteza enmohecida, pero lo que realmente lo distingue es su simbolismo. Según la tradición, las jóvenes lo regalaban a los soldados como muestra de amor, lo que ha hecho que hoy siga siendo un clásico en fechas señaladas.
Más allá de la forma, su textura cremosa y su sabor suave, que puede intensificarse con la maduración, lo convierten en uno de los más interesantes de probar.
Mimolette, el queso que nació por orgullo
El queso Mimolette qué es es probablemente uno de los más sorprendentes. Su color anaranjado intenso y su textura, que puede volverse dura y granulosa con el tiempo, lo hacen inconfundible.
Su origen está ligado a una decisión política. En el siglo XVII, bajo el reinado de Luis XIV, se prohibió la importación de quesos holandeses como el Edam. La respuesta francesa fue crear su propia versión, diferenciándola visualmente con ese color característico.
Dependiendo de su maduración, puede ser suave y afrutado o potente y complejo, lo que lo convierte en un queso muy versátil.
Emmental de Savoie, el gigante de los Alpes
El Emmental de Savoie Francia es otro de esos quesos que todo el mundo reconoce, aunque no siempre se conozca su origen real.
Aunque tradicionalmente se asocia a Suiza, también se produce en la región francesa de Saboya, donde cuenta con reconocimiento propio. Sus grandes ruedas, que pueden superar los 70 kilos, y sus característicos agujeros lo han convertido en uno de los quesos más populares del mundo.
Su sabor es equilibrado, con notas suaves y ligeramente dulces, lo que lo hace muy accesible y perfecto para todo tipo de elaboraciones.
Cinco quesos para entender un país
Elegir solo cinco es quedarse corto, pero estos quesos franceses que debes probar permiten recorrer distintas regiones, técnicas y formas de entender la gastronomía.
Desde la picaresca del Reblochon hasta la historia política de la Mimolette, cada uno de ellos cuenta algo más que un sabor.
Porque en Francia, el queso no solo se come.
Se entiende.