Ahora se entiende lo de Vito Quiles

El PP está siendo extremadamente eficaz a la hora de desmovilizar a la izquierda; también está logrando un claro giro a la derecha en toda la sociedad. Pero quien más rentabiliza ese discurso catastrofista y antisistema es la extrema derecha: no Alberto Núñez Feijóo.
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Ahora se entiende mejor el cierre de campaña del PP: con Los Meconios, Vito Quiles y ese Alberto Núñez Feijóo que no había venido a la política para insultar.
El Partido Popular adelantó más de un año las elecciones autonómicas de Aragón para depender un poco menos de Vox. Animados con las primeras encuestas, en el PP llegaron a soñar con los 32 diputados; con un resultado tan bueno como para poder gobernar sin la extrema derecha, con los partidos minoritarios: Teruel Existe o el PAR. Otra vez más, no será así.
Jorge Azcón hoy tiene en las Cortes 26 escaños, dos diputados menos de los que tenía antes de convocar. Vox duplica su tamaño y vuelve a tener la llave del Gobierno de Aragón.
Hay un segundo objetivo que al PP sí le ha salido bien. Porque todo este rosario de elecciones autonómicas anticipadas también busca desnudar la debilidad del ‘sanchismo’ y de la izquierda en general. Entre el PSOE, Chunta Aragonesista e IU-Sumar tendrán solo 25 de 67 escaños. Es el mínimo histórico de la izquierda en las Cortes de Aragón. Nunca antes la derecha y la extrema derecha han sido tan fuertes en este parlamento autonómico.
Entre las tres listas a la izquierda del PSOE hay un claro ganador, Chunta Aragonesista, que dobla escaños. Otra que salva los muebles: el escaño que repite IU-Sumar. Y una tercera candidatura, la de Podemos, que no alcanza ni el 1%. En votos, siendo ambos extraparlamentarios, el partido de Alvise ha sacado casi tres veces más.
La tendencia general se repite una vez más, igual que antes pasó en Extremadura y probablemente pasará en Andalucía o en Castilla y León. El Partido Popular está siendo extremadamente eficaz a la hora de desmovilizar a la izquierda; también está logrando un claro giro a la derecha en toda la sociedad. Pero quien más rentabiliza ese discurso catastrofista y antisistema es la extrema derecha: no Alberto Núñez Feijóo.
Hace no tanto, habría sido inimaginable que un agitador ultra como Vito Quiles fuese la gran estrella invitada del PP para cerrar una campaña electoral. Fue una jugada desesperada para pescar votos en la extrema derecha, una apuesta que se entiende mejor viendo los resultados de hoy.
“Ha ganado el cabreo”, dicen en el PP, que en su estrategia de oposición siguen cautivos de la misma contradicción. Es el PP quién aplica los mismos criterios éticos y morales de Donald Trump, quien está crispando la vida pública, normalizando el machismo, la xenofobia y los discursos de odio.
Para sorpresa de nadie, el principal beneficiado es Vox.