Lo de las prostitutas en Adif, Koldo consejero de Renfe… La corrupción cuesta vidas
La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo ha cargado con dureza este viernes contra el Gobierno por la gestión del trágico accidente ferroviario de Adamuz. Ha denunciado una “corrupción estructural” que, a su juicio, no es solo moral o económica, sino que “cuesta vidas”.
«Lo que ha ocurrido en el Ministerio de Transportes es el retrato dramático de una manera de entender el gobierno y la función pública», ha sentenciado.
Durante una conferencia en el XI Foro de Debate de Sargadelos, en Ribadeo (Lugo), Álvarez de Toledo ha recordado que, desde que Sánchez llegó a La Moncloa, el Ministerio de Transportes se ha convertido en «un cortijo donde se producían amaños y corrupción«.
«Enchufaron a sus amiguetes y a sus amiguitas. Koldo consejero en Renfe y prostitutas en Adif», ha proseguido en alusión a las amantes del exministro José Luis Ábalos, que acabaron en filiales de Renfe —como Miss Asturias— o en el departamento de Finanzas de Adif.
«La corrupción siempre tiene consecuencias», ha continuado Álvarez de Toledo antes de sentenciar que los cohechos y las mordidas «cuestan vidas».
La diputada del PP ha pedido indagar si «las obras se ejecutaron correctamente» en el tramo del siniestro y se ha preguntado: «¿Cómo es posible que una vía renovada pueda romperse así?»
Para Álvarez de Toledo, la cartera de Transportes ejemplifica mejor que ninguna otra una manera de entender el «sanchismo».
Después de Ábalos, ha recordado, «no se nombró a un perfil de consenso sino a un auténtico hooligan experto en el insulto y el hostigamiento«, ha dicho en referencia al ministro Óscar Puente.
Álvarez de Toledo ha trazado un decálogo del sanchismo, que a su juicio cumple seis premisas: “la colonización de instituciones; el desprecio al mérito; la fidelidad sectaria; la propaganda por encima de todo; la polarización como arma pero, sobre todo, como escudo; la corrupción moral y económica, y la nula rendición de cuentas”.
Para la diputada hispano-argentina, esta forma de hacer “política tóxica tiene consecuencias concretas y devastadoras”, y ha advertido de que «estamos en un momento de decadencia española» que avanza de forma vertiginosa, en línea con lo afirmado este viernes por Alberto Núñez Feijóo.

De ahí que comprenda que «los ciudadanos se pregunten qué hacen con nuestro dinero». No ha dudado en la respuesta: Sánchez “coloca al Estado al servicio particular de un hombre». En vez de grandes reformas, ha apostillado, hay «pactos puntuales fruto del chantaje».
A su juicio, este es «un proceso que se inicia con José Luis Rodríguez Zapatero, pero es ahora cuando está en su momento culminante y decisivo». Porque Pedro Sánchez «no preside un Gobierno, sino un proceso de mutación. De democracia plena a fallida”.
Aunque el presidente del Gobierno intenta «derribar los contrapesos», estos de momento aguantan.
En el apartado de las soluciones, la dirigente popular descarta que en el PSOE vayan a descabalgar a Sánchez o que caiga por una moción de censura, ya que «cuanto más débil, mejor para sus socios».
El único camino pasa por unas elecciones, aunque ya ha advertido del peligro que entrañan.
En línea con el último informe de Faes, que augura que Sánchez irá a elecciones tras crear “una crisis constitucional de calado”, Álvarez de Toledo ha pronosticado que el líder del PSOE “quiere convertir su crisis de corrupción en una crisis constitucional y plebiscitar las próximas elecciones para que no cambie el Gobierno, sino el régimen”.
Incluso ha ironizado que el objetivo es que «no vayamos a elegir un gobierno de izquierdas o derechas, sino entre la monarquía del año 78 y una luminosa república plurinacional de derechos infinitos e inexistente«.
Álvarez de Toledo también ha advertido de que Sánchez quiere «inflar a Vox» para «impedir que gane el PP». Y ha criticado a todos los que piden “que venga un cirujano de hierro”.
«Ojo con tirar la España constitucional por el agua sucia del sanchismo. El sistema no tiene la culpa, puede ser reformado».
Como alternativa, pide «liderar una poderosa reconstitución», centrada en saber dónde ha ido a parar el dinero de los ciudadanos y en crear un «Estado fuerte y eficaz», pero «fibroso».
«Necesitamos un Estado eficaz que se rearme. Una enorme tarea de reconstrucción del Estado», ha asegurado. Y ha considerado necesario derogar las «leyes divisivas» y «descolonizar las instituciones».
«No más Pumpidos, ni Intxaurrondos» —ha especificado en referencia al presidente del Tribunal Constitucional y a la presentadora de TVE—, sino «personas elegidas por su prestigio».
En definitiva, un «rearme moral y meritocrático contra la corrupción y la mediocridad» y, como bandera, “el coraje de decir la verdad”.
Ya desde el arranque, la diputada no se ha escondido y ha advertido: «He venido a politizar». El murmullo se ha extendido por la sala de La Mariña lucense, y Álvarez de Toledo ha matizado que ahora «politizar se confunde con polarizar» y que ella venía a «practicar el sentido recto y noble» de la palabra.