Los españoles, favorables a las ayudas públicas y a topar el precio de los coches
El mercado nacional de automóviles se ha caracterizado tradicionalmente por ser muy sensible al precio de los vehículos, entre otros motivos por el hecho indiscutible de que los españoles disponen de un poder adquisitivo inferior al que se disfruta en muchos países con los que se establecen las comparaciones. Ahora, el último informe del Observatorio Cetelem confirma que uno de cada dos encuestados en nuestro país considera prioritario abaratar los coches después de años de subidas continuas, especialmente después de la pandemia.
El Observatorio Cetelem de la automoción en Europa en 2026 señala que el precio de compra representa el 35% del peso en la decisión a la hora de elegir un vehículo nuevo, por encima del coste de mantenimiento (25%). Con tal de reducir el desembolso, el español parece estar dispuesto a casi todo: según el estudio, el 76% apoya reducir el margen de los fabricantes para abaratar los coches nuevos, aunque ello pueda tener efectos económicos o sociales negativos. Nuestro país supera en este punto la media europea (75%) y se sitúa por delante de Alemania, Francia o China en tal cuestión.
Una de las conclusiones más contundentes del informe es el gran apoyo que genera la intervención del Estado para incentivar el mercado del automóvil. El 84% de los españoles está de acuerdo en que se ofrezcan ayudas públicas directas para comprar un coche, casi 10 puntos por encima de la media europea (76%). Solo Italia (85%) y Turquía (93%) superan este nivel de entusiasmo por la intervención pública, mientras que Japón aparece en el extremo opuesto con solo un 61% de acuerdo.
En nuestro país, el refrendo a los incentivos desciende en el caso de que las subvenciones estatales se dirijan a los fabricantes en lugar de a los consumidores: en ese supuesto, el porcentaje baja al 66% en España y al 57% en el promedio europeo.
Un apoyo semejante al de las ayudas públicas merece el control directo de precios por parte del Estado, al estilo del que se ha propuesto desde distintas instancias para establecer topes al precio de la vivienda. El 76% de los entrevistados defiende esta medida, frente al 75% de la media europea.
El 57% de los españoles está a favor de fabricar en países con costes más bajos, incluso asumiendo posibles impactos sociales o medioambientales negativos. Este porcentaje es algo superior al del promedio europeo (56%) y sensiblemente mayor que el 50% que defiende esta iniciativa en países como Alemania e Italia.
Por otro lado, el 77% aceptaría menos variedad de modelos si eso significara pagar menos por el coche, un punto por encima de lo que opina la media de los compradores en el continente, donde concretamente el 76% estaría de acuerdo con esta medida.
El 74% también aprobaría relajar normativas técnicas, entre ellas las relativas a seguridad y emisiones, con tal de que eso se tradujera en precios de vehículos más asequibles. En este aspecto, España está ligeramente por encima de la media europea (72%) y a la altura de Francia (75%) y Alemania (71%). Turquía presenta el valor más alto, con un 88%, seguida de China con un 81%.
Embrujados por el diseño
El estudio de Cetelem establece que para los españoles la estética y el diseño de los coches desempeñan un papel destacado en la decisión de compra. El 72% de ellos asegura prestar mucha atención a estos aspectos, un porcentaje ligeramente superior a la media europea, que se sitúa en el 71%. A nivel internacional, Alemania alcanza el 70%, Francia el 69% e Italia el 75%, mientras que en China el interés por el diseño del vehículo es todavía mayor, con un 89%.
Además, los españoles muestran una aspiración hacia los coches que les llaman la atención en la calle, y un 76% de los encuestados reconoce que a veces les gustaría poseer un coche que ven circulando. Este dato se encuentra muy por encima de la media europea del 65% y supera al de países como Francia (63%), Italia (67%), Alemania (59%), Bélgica (55%) y Portugal (69%), aunque de nuevo China lidera con un 86%.
En conjunto, todos estos resultados indican que, en nuestro país, tanto la estética como la fascinación visual que genera un coche son factores muy relevantes que influyen en las preferencias y aspiraciones de los ciudadanos, más allá de criterios prácticos o económicos.