siete pueblos con encanto para descubrir Portugal entre casas blancas y castillos

El Alentejo es una de las regiones más grandes de Portugal y también una de las menos transformadas por el turismo. Se extiende al sur del río Tajo y se divide en cuatro áreas principales (Alto Alentejo, Alentejo Central, Baixo Alentejo y Alentejo Litoral), con paisajes muy distintos entre sí. Aquí conviven sierras, enormes llanuras, pueblos en lo alto de colinas y villas que crecen junto a ríos como el Guadiana.
El propio nombre de la región explica bien su posición en el mapa. Alentejo significa literalmente “más allá (além) del Tajo (Tejo)”, y durante siglos fue territorio de frontera y paso. Por eso muchos de sus pueblos se levantaron en lugares elevados y protegidos, con castillos y murallas, y hoy conservan cascos históricos muy reconocibles: casas blancas, calles empedradas, chimeneas y plazas donde comerciar. Pero eso sí, el Alentejo es tan amplio que poco tienen que ver los pueblos de la costa con los del interior.